207-Sarasate


Personaje Suite: Pablo Sarasate

Tamaño habitación: 55m2
Baño: bañera doble y ducha de hidromasaje
Cama: 2x 2.10
Vistas: Plaza del Castillo

  • Sala de estar
  • Carta de almohadas y sábanas de hilo o algodón egipcio
  • Albornoz royal, bata de piqué y zapatillas
  • Conexión a Internet: cable y Wifi gratis
  • Room service 24 horas y desayunos a la carta
  • Climatización individual e insonorización (62db) de las suites
  • Televisión de plasma y lámparas táctiles de lectura
  • Adaptación del hotel a personas con movilidad reducida
  • Señalización en braille





Pablo Sarasate; pamplonés, pero internacional, patrimonio del mundo entero, el mejor violinista de su tiempo, y a buen seguro uno de los mejores violinistas que han existido jamás. Un hombre de masas, un artista que allá donde iba llenaba los teatros, condecorado y agasajado por reyes, emperadores, zares, y presidentes de gobierno. No había otro en su tiempo.


Como número uno en su modalidad, Pablo Sarasate tenía una agenda apretadísima, siempre de teatro en teatro, de ciudad en ciudad, de país en país. A pesar de ello él se las apañaba para estar libre durante las fiestas de San Fermín, las fiestas de Pamplona, a las que el acudía siempre a deleitar a sus paisanos con el violín, ofreciendo en esta ciudad un apretado programa de conciertos en el Teatro Principal.

Para el Hotel La Perla el violinista Pablo Sarasate ha sido siempre, por excelencia, un cliente emblemático y especialmente querido. Además de ello, dentro de la historia del hotel, Sarasate es ese personaje que hace de nexo de unión entre los siglos XIX y XX. Su figura nos da pie a introducirnos a través del tiempo y del recuerdo en aquellos sanfermines de antaño, que tuvieron como protagonista al –ayer, hoy, y siempre- insigne violinista. Don Pablo era cliente de La Perla; y de seguro que si su fundadora Teresa Graz viviese, hubiese puntualizado certeramente que más que cliente era amigo.


Una estancia llena de recuerdos

La habitación 207 (antiguamente numerada con el nº 210) está ubicada en el segundo piso del hotel, concretamente en la esquina donde se unen la calle Chapitela y la Plaza del Castillo.



Pablo Sarasate, en todas sus visitas sanfermineras, habitó en esta estancia, y siempre en ella. Lógicamente la habitación ha sufrido cambios, pero es importante saber que el mobiliario sigue siendo el mismo. Mesillas, escritorio, mesa, butacas... son los mismos que don Pablo conoció en los últimos años del siglo XIX y primeros años del XX. Toda la habitación, por tanto, gracias al celo que han tenido las cuatro generaciones por las que ha pasado la propiedad del hotel, es un homenaje permanente a nuestro afamado violinista

Destaca, por su importancia, el arco de madera de pino que se exhibe en el centro de la estancia. Se trata de un arco con cuatro finas columnas, coronado en su parte superior por una esbelta lira (símbolo internacional de la música) tallada en madera. Esta pieza es un obsequio que hizo el gremio de carpinteros de Pamplona a don Pablo para que decorase siempre su habitación en La Perla. Se puso aquél arco a finales del XIX, y hoy es el día en el que allí sigue, cumpliéndose así la voluntad de los carpinteros pamploneses, y homenajeando a la vez al violinista.










Llama también la atención la presencia de una fotografía, enmarcada, dedicada en julio de 1890 a doña Teresa Graz, fundadora y propietaria del Hotel La Perla. Esta fotografía, inédita, viene a recordarnos la fuerte vinculación afectiva que Sarasate tenía con este hotel y con la familia propietaria.





Y el balcón...Desde ese balcón obsequiaba don Pablo a sus paisanos el mismo día de su llegada a Pamplona. Agradecido por esos multitudinarios recibimientos que le brindaban los pamploneses, se asomaba él a su balcón y les correspondía con un concierto de violín; ¡miles de personas se congregaban a sus pies para escucharle!



                                      6 de julio de 1902 - Sarasate en su balcón con las autoridades pamplonesas



                                                    Don Pablo asomado a uno de los balcones de su habitación





                                                                Don Pablo Sarasate saliendo del Hotel La Perla




Vitrina en su habitación

Quien visite esta habitación no sólo se va a encontrar en el mismo espacio físico que habitaba Sarasate, y no sólo va a poder ver los mismos muebles que él veía, sino que además, dentro de una vitrina se exhiben algún objetos vinculados al violinista.
Allí pueden verse todos los libros que se han editado sobre la figura de Pablo Sarasate, y también folletos, y prospectos. Hay también un cromo de principios del siglo XX, de los que salían en el tabaco. La pieza más importante, donada al hotel por sus descendientes, es un pañuelo de él, que luce bordadas sus iniciales y el escudo de Pamplona.






Otra pieza inédita es la fotografía del título de Hijo Predilecto de Pamplona que el Ayuntamiento de esta ciudad le entregó el 6 de julio de 1902 en el propio Hotel La Perla; es una fotografía totalmente  desconocida, en la que se ve el pergamino y la caja en la que se guardaba. Muy interesente es también la tarjeta postal manuscrita y firmada por don Pablo; o una pequeña pieza de atril, perteneciente a la Orquesta Santa Cecilia (fundada por Pablo Sarasate) y contemporánea de aquellos primeros años de andadura.


Todo un conjunto de piezas y elementos que ayudan a poner en valor la figura de este insigne pamplonés.

Telva descubre Pamplona

La revista Telva ha visitado Pamplona para conocer de cerca el origen de unas fiestas con espíritu internacional y que no dejan a nadie indiferente. Rafael Moreno, propietario del Gran Hotel La Perla y Fernando Hualde, historiador y recepcionista,  les enseñaron con mucho gusto el hotel, el más antiguo de la ciudad, y les contaron innumerables historias y curiosidades, además de describirles la emoción que se vive en San Fermín año tras año desde una ubicación más que privilegiada. 

Leer Reportaje









 "... En el Ayuntamiento se cruzan las trayectorias de la procesión de San Fermín y del encierro que sale de los cercanos corralillos de Santo Domingo. Lo sagrado y lo profano pisan los mismos adoquines, para el recogimiento y para la fiesta. Nos cuenta el historiador Fernando Hualde que ya en el siglo XI había fiestas en honor a San Fermín. Se trasladaron al 7 de Julio para coincidir con la feria del ganado. Toros y fiesta quedan unidos ¿para siempre?¿alguien se imagina unos San Fermines sin encierros? Hualde explica que en 1345 ya había corridas de toros en Pamplona y que los encierros, el traslado de los toros del campo a la plaza, comienza en la segunda mitad del S. XIX. Es una enciclopedia este Fernando, con el que charlamos en el hotel la Perla junto a Rafael Moreno, su propietario y cuarta generación de la familia. Moreno, el anfitrión perfecto, es un ameno contador de las anécdotas que se han vivido en este hotel, el más antiguo de Pamplona, de 1881, por donde ha pasado todo el mundo: Sarasate, Hemingway, Manolete, Orson Welles, hasta Don Juan..."





Exposición de pintura y dibujo sobre la Comparsa de Gigantes y Cabezudos






Una conferencia sobre la historia de los Gigantes y Cabezudos de Pamplona a cargo de Fernando Hualde, historiador y recepcionista del Gran Hotel La Perla, sirvió en la tarde del día 12 para inaugurar en el restaurante Deboca (C/ Monte Monjardín, 11) una exposición de cuadros pintados por las alumnas y alumnos de la academia de pintura de Iruña Cormenzana, centrado precisamente en este tema.
Un centenar de personas asistieron al acto, premiados posteriormente con un buen lunch, siendo también los primeros en contemplar los 23 cuadros que van a estar expuestos durante las próximas semanas, en los que sus autores hacen un repaso artístico a toda la variedad de figuras de la comparsa pamplonesa, inclusive algunos complementos.
Uno de los cuadros representa al cabezudo “Concejal” en uno de los balcones de nuestro hotel.

Así es la Suite 201 dedicada a Hemingway

En la misma planta en la que se ubica la Suite 207 dedicada al violinista pamplonés D. Pablo Sarasate, se encuentra la de Hemingway, una de las estancias más visitadas y demandadas en el hotel. El Premio Nobel de Literatura, mundialmente conocido por su vinculación a Pamplona debido al amor incondicional que tuvo por las fiestas de San Fermín, cuenta con esta Suite dedicada de 55 metros cuadrados. En ella  el huésped encontrará una estancia con los muebles que conoció el escritor  cuando se alojaba en el hotel, como el escritorio o los cabezales de las camas. Además, curiosos detalles como los apliques dorados de los armarios o el radiador se han conservado tras la reforma realizada en 2005.

Uno de los mayores atractivos de esta habitación son sus vistas a la Calle Estafeta que forma parte del recorrido de los encierros de San Fermín. Además de la colección inédita de más de 118 ejemplares del libro "Fiesta" en distintos idiomas que podrá consultar en las vitrinas acristaladas.

Muchos son los motivos por los que se ha convertido en una de las estancias más visitadas del hotel, pero aquí les dejamos alguno más...

Tamaño habitación: 55m2
Baño: bañera doble (400 litros) y cabina de hidromasaje
Camas: dos camas; cada una de 1,10. Los cabezales son los mismos que conoció Hemingway.
Vistas: calle Estafeta (recorrido de los encierros de San Fermín)

  • Sala de estar
  • Carta de almohadas y sábanas de hilo o algodón egipcio
  • Albornoz royal, bata de piqué y zapatillas
  • Conexión a Internet: cable y Wifi gratis
  • Room service 24 horas y desayunos a la carta
  • Climatización individual e insonorización (62db) de las suites
  • Televisión de plasma y lámparas táctiles de lectura
  • Adaptación del hotel a personas con movilidad reducida
  • Señalización en braille











Nos visita Joan Manuel Serrat


Joan Manuel Serrat

El cantautor catalán, ofreció un concierto el pasado 9 de Junio en Baluarte dentro de su gira Mediterráneo Da Capo, con la que recuerda los inicios de su carrera musical donde el Mediterráneo siempre ha estado especialmente presente. En el concierto sonaron: "Aquellas pequeñas cosas, Pueblo Blanco, Barquito de papel o Mediterráneo", temas míticos de Joan Manuel Serrat que todos corearon junto al artista.

En el hotel tuvimos el enorme placer de recibir su visita tras la que nos firmó en el Libro de Honor. Además, dedicó su libro "Cancionero Serrat" a los lectores de la biblioteca del Salón La Perla.

¡Un placer y hasta la próxima! 







De la centralita al teléfono





Es público y notorio que en 1881 cuando se fundó La Perla faltaban todavía muchos años para que se popularizase el uso del teléfono. Por tanto, no era posible que un cliente reservase habitación por teléfono (se utilizaban otros medios como el telefonema, el telegrama, o el correo postal), y en consecuencia cada fonda se preocupaba de bajar a la estación de tren con su carruaje, o coche de caballos, para captar a la clientela. Algunas fondas, entre ellas La Perla, hacían prospectos en imprenta destacando sus servicios y sus comodidades, y pagaban a algunas personas para que los repartiesen entre los viajeros cuando el tren paraba unos minutos en las estaciones de Alsasua o de Castejón.
En cuanto llegaba a Pamplona el tren y descendían los viajeros, inmediatamente los empleados de las fondas empezaban a proclamar en voz alta el nombre de la fonda para la que trabajaban, ofreciendo así la posibilidad a los viajeros de subirles en el carruaje hasta la fonda.
Esta presión que se ejercía sobre el viajero que llegaba a la ciudad ocasionalmente era recriminada desde la prensa local; por ejemplo, el diario pamplonés “Lau Buru” el 12 de febrero de 1882 denunciaba “las gestiones, convertidas poco menos que en atropellos, que los cocheros, mozos de fondas, casas de huéspedes, etc., emplean con el viajero en el momento en que pone la planta en la parte exterior del edificio. Además de las destempladas voces que producen una confusión más que mediana, por el sólo hecho de nombrar cada cual su alojamiento, sucede con frecuencia que arrebatan al viajero los bultos que traen a la mano, llegándose muchas veces a originar pendencias y altercados de mal género, por la separación con que resultan colocados los equipajes y los dueños”.

Sobre el teléfono sabemos, por ejemplo, que el 19 de julio de 1936 –fecha del inicio de la guerra- el General Francisco Franco le llamó por teléfono al General Emilio Mola al palacio de Capitanía, en donde este último tenía su oficina y desde cuyo balcón había proclamado unas horas antes el inicio de lo que en ese momento se denominó alzamiento nacional. Allí se le informó a Franco de que Mola se encontraba en la Plaza del Castillo pasando lista a las tropas de voluntarios que, por miles, hasta esa plaza acudían para salir a luchar en los frentes de batalla; y que si quería hablar con él la única posibilidad era llamarle al Hotel La Perla, como así hizo.


Esta anécdota nos da una pista sobre el número de teléfonos que podía haber entonces en una ciudad como Pamplona; escasos, sin duda, quedando estos relegados a las instituciones, a los edificios oficiales, a los hoteles, hospitales, y poco más.

A día de hoy, en base a los documentos conservados en el archivo del hotel, no estamos en disposición de señalar la fecha exacta en la que llega el adelanto del teléfono al Hotel La Perla, si bien, por una factura fechada el 18 de mayo de 1924, pero impresa en la segunda década del siglo XX (probablemente en 1912 ó 1913), descubrimos que en esa fecha el hotel ya tenía teléfono, era el número 145.

"Compañía Telefónica nacional de España-No girar el disco hasta oir la señal para marcar."

Cuando en junio de 1933 se alojó Gil Robles en el Hotel La Perla, le correspondió la factura numerada con el 6273, lo que ya nos hace pensar que este modelo de impreso ya tenía unos años de antigüedad, y allí figuraba para el hotel el teléfono número 1501.
Y es precisamente en aquél año de 1933 cuando el hotel se somete a una de sus más importantes reformas, en la que no solo cambia su fachada y su aspecto interior, sino también su número de teléfono; así pues, desde 1933 el nuevo número telefónico era el 1903.


Teléfono que utilizaba Hemingway. Se encuentra expuesto en la vitrina de su habitación
Al comienzo de los años cincuenta, al menos desde 1953, el número telefónico conoce una ampliación, siendo desde entonces el número 11903, número este que volvería a ser ampliado a principios de 1968, pasando a ser desde entonces el 211903. No hay que olvidar que, al menos, en esa época la centralita del hotel contaba con tres líneas telefónicas, por lo que el 211903 era el número denominado de cabecera; las otras dos líneas correspondían al 211901 y al 211902.

A principios de la década de los ochenta la reestructuración telefónica de la ciudad fuerza un nuevo cambio de número telefónico, a la vez que se mantenía el número de líneas. Así pues, el de cabecera era el 227706, mientras que los otros dos eran el 227704 y el 227705. 
Unos años después, en los noventa, se impuso el prefijo 948, que hasta esa fecha se empleaba únicamente para las llamadas no provinciales, por lo que el número era el 948227706. Además, en el año 1993 se sustituyó la antigua centralita –después de más de medio siglo de funcionamiento en el hotel- por una centralita nueva, Alcatel, que permitió ampliar a seis el número de líneas (948-227706, 948-227705, 948-227704, 948-221502, 948-210572, y 948-221519, esta última para el fax). Y por último, cuando el hotel reabrió sus puertas en junio de 2007, tras dos años de reforma, el nuevo número de teléfono, o número de cabecera, pasó a ser el 948223000.