¡Conozca San Fermín con nuestra ruta!

Una visita guiada con la que viajará al origen de las fiestas de la mano de Fernando Hualde

Habitaciones Históricas

Estancias dedicadas a personajes como Víctor Eusa, Hemingway, Pablo Sarasate, Orson Welles o Manolete

Suite 201 Hemingway

El mejor embajador de las fiestas de San Fermín cuenta con una Suite personalizada que se conserva tal y como él la conoció.

El placer de un buen desayuno servido en mesa

Disfrute de la calma de nuestros desayunos "La Perla" o "El Continental"

El Salón La Perla

Podrá descansar y disfrutar de la colección de libros firmados por nuestros huéspedes

Gracias, maestro

Llegó, estuvo treinta años, y se fue. Ese fue Manolete, uno de esos pocos diestros que fue capaz de hacerle un quiebro a la historia de la tauromaquia reconduciéndola, con personalidad y valor sereno, por el camino de la seriedad. No quiso ser de los del montón, y lo consiguió, dejando además el listón alto, ¡muy alto!. Por ello, precisamente por ello, se le considera uno de los califas del toreo; y no es de extrañar que otro de nuestros míticos clientes, Orson Welles, acuñase para la historia aquella frase de “si yo fuera español estaría orgulloso de haber vivido en el mismo siglo que Manolete”.





Durante casi un siglo La Perla ha sido el hotel taurino en Pamplona, el que ha acogido en sus habitaciones a lo más selecto de la tauromaquia de diferentes épocas. Pero justo es reconocer que, de todos los matadores de toros que en este establecimiento se han alojado, ha sido el cordobés Manuel Rodríguez Manolete ( 4 de julio de 1917-29 de agosto de 1947) el que ha dejado una huella más profunda, del que más datos y testimonios tenemos. Estuvo estrechamente ligado a la habitación número 44 (que tras la reforma de 1951 tuvo el número 106, y desde 2007 lleva el número 105).  


Manolete tiene su propia historia dentro del Gran Hotel La Perla, una historia que nos habla de enorme generosidad con su cuadrilla, una historia que nos habla de sinsabores por faenas poco afortunadas, de plegarias en soledad ante la improvisada capilla junto a la cama en honor al Padre Jesús Caído, de recuperación médica tras un accidente de tráfico, de momentos emotivos hablando por teléfono con su madre compartiendo con ella la alegría de triunfos y trofeos, de momentos de angustia al conocer el resultado doblemente trágico del encierro con los toros a los que esa tarde se iba a enfrentar, de pacientes poses para los fotógrafos… De todo eso y de mucho más nos hablan esas paredes, espacios a los que hay que saber escuchar en un día como el de hoy, centenario del nacimiento de uno de los grandes del arte de Cúchares. Entre las paredes de la habitación 105, quien tenga oídos sensibles podrá escuchar con más fuerza que nunca las ovaciones que Manolete está recibiendo. ¡Gracias… maestro!

Comienza Flamenco On Fire

Hoy arranca una nueva edición de Flamenco en los Balcones, gracias a la cual la ciudad se transformará del 21 al 26 de Agosto y podremos disfrutar de arte en estado puro en honor al Maestro Sabicas.


Un año más y durante 6 días Pamplona será la sede del flamenco en el norte con una amplia y cuidada oferta de contenidos, el Festival ofrecerá junto al grueso de espectáculos acogidos en el Auditorio Principal de Baluarte y los recitales de cante, baile y toque del ‘Ciclo Nocturno’, una exquisita propuesta cultural gratuita y al aire libre con ‘Flamenco en los Balcones’ y ‘Jam Flamenca’. Asimismo, se realizarán actividades didácticas e integradoras con las ‘V Jornadas de Arte Flamenco de Pamplona’. Y como cada año, los mejores hosteleros locales, ofrecerán una exquisita selección gastronómica con la ruta El Pincho de Sabicas’.

Participamos también este año con "Flamenco en los Balcones" que se inaugura hoy en el Ayuntamiento  de Pamplona con Amaia Romero, ganadora de Operación Triunfo que cantará acompañada de Pepe Habichuela y Marta Robles a la guitarra.

Además, los próximos días desde nuestro balcón con vistas a la Plaza del Castillo ver gratuitamente las siguientes actuaciones ¡Les esperamos a todos!

Fuente: https://www.flamencoonfire.org/


El Nobel al que le gustaba dormir


Tras la vorágine que dentro y fuera del hotel suponía cada mañana sanferminera el “encierro” de los toros, desde la cocina del hotel la camarera salía con una bandeja sobre la mano con el desayuno para la habitación 217. Al inquilino de esa habitación –de barba blanca y cuerpo robusto- no le gustaba bajar al comedor; su popularidad era un inconveniente si lo que se quería era desayunar con tranquilidad.



Dos golpes de cortesía con los nudillos en la puerta eran el aviso de llegada con el que la camarera se identificaba. No esperaba respuesta, nunca la había. La puerta la había dejado él abierta para que llegado ese momento la camarera tuviese libre acceso sin necesidad de hacerle levantar a él. –“Buenos días don Ernesto, le dejo aquí su desayuno”, decía ritualmente la dama del servicio mientras dejaba la bandeja sobre la mesa, aun sabiendo que él no le oía, que dormía profundamente, como todos los días.


Allí quedaba don Ernesto a solas con su desayuno, un desayuno que se iba enfriando sobre una mesa, rodeado de sillas, butacas, escritorio, espejo, exactamente los mismos que hoy siguen decorando esta estancia. Don Ernesto, Ernest Hemingway, de alguna manera sigue estando allí..., sin responder..., como siempre.