Conozca las fiestas de San Fermín de forma única

Disfrute de la emoción de la fiesta desde el centro de la ciudad

Habitaciones Históricas

Estancias dedicadas a personajes como Víctor Eusa, Hemingway, Pablo Sarasate, Orson Welles o Manolete

Suite 201 Hemingway

El mejor embajador de las fiestas de San Fermín cuenta con una Suite personalizada que se conserva tal y como él la conoció.

El placer de un buen desayuno servido en mesa

Empezar el día con calma y tranquilidad es un lujo

El Salón La Perla

Podrá descansar y disfrutar de la colección de libros firmados por nuestros huéspedes

Mostrando entradas con la etiqueta matador. Mostrar todas las entradas
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¿Ha visto usted a Juan Belmonte?

HABITACIÓN 103


Si alguien había guasón ese era el matador de toros Juan Belmonte. Y sino que se lo pregunten a aquella empleada del hotel natural de un pueblo del norte de Navarra en donde sólo se hablaba la lengua vasca, y que tenía sus dificultades para entender el castellano.




Sucedió en una ocasión, allá en los años veinte del pasado siglo, que Juan Belmonte prendado de la gracia y de la inocencia de aquella camarera se acercó en varias ocasiones a ella preguntándole siempre si había visto al torero Juan Belmonte, o sea, a él mismo. La ingenua empleada le contestaba una y otra vez lo mismo, que no conocía al matador y que, en consecuencia, no podía darle señal alguna sobre el mismo. Estando ya un poco cansada de tan reiterado y absurdo interrogatorio coincidió que, estando cerca del torero, otra empleada de La Perla le indicó que aquél era el afamado Juan Belmonte; inesperado descubrimiento que provocó tanto su sorpresa como su enfado.



El socarrón personaje que ocultaba su identidad volvió a acercarse a la camarera burlada y, una vez más, le hizo la misma pregunta: “Por favor, ¿no habrá visto por aquí al torero Juan Belmonte?”. Ella, expresándose como mejor pudo, cambió su habitual contestación, y le dijo: “No, no le he visto. Estoy segura de ello, porque si le hubiera visto no se me olvidaría persona con semejante barbilla tan prominente”, exagerando así, irónicamente, el defecto que el torero presentaba en su rostro.




El pasoboble de Lalo Moreno

El maestro navarro Manuel Turrillas compuso una partitura del pasodoble para Lalo Moreno y ha sido esta semana cuando su hijo, José Luis Turrillas junto a Pio Barbería y Javier Martínez Alava entregaron a Rafael Moreno, Director del Gran Hotel La Perla, este cuadro que conservaremos con gran cariño. Además, hemos recibido en un cd y usb el pasodoble que nos hizo viajar en el tiempo y emocionarnos casi tanto como lo hicimos aquel 17 de agosto de 1987 cuando Lalo Moreno tomó la alternativa en Tafalla de manos del Niño de la Capea, en presencia de Pepín Jiménez y con toros de Antonio Pérez Angoso. Una tarde inolvidable así como especial, ya que al concluir la corrida el matador sorprendió a la plaza y se cortó la coleta después de triunfar y obtener las dos orejas del toro de la ceremonia.

Hemos querido inmortalizar el momento de la entrega con esta imagen para no olvidar este precioso detalle, enmarcado además en el año en el que la Pamplonesa celebra su centenario. Nos ha hecho una ilusión inmensa ¡Muchísimas gracias!

Pio Barbería, Javier Martínez Alava, Rafael Moreno (Director del Gran Hotel La Perla) y José Luis Turrillas.



Pueden escuchar el audio en este enlace o a continuación

Manolete, Cien años

 
Llegó, estuvo treinta años, y se fue. Ese fue Manolete, uno de esos pocos diestros que fue capaz de hacerle un quiebro a la historia de la tauromaquia reconduciéndola, con personalidad y valor sereno, por el camino de la seriedad. No quiso ser de los del montón, y lo consiguió, dejando además el listón alto, ¡muy alto!. Por ello, precisamente por ello, se le considera uno de los califas del toreo; y no es de extrañar que otro de nuestros míticos clientes, Orson Welles, acuñase para la historia aquella frase de “si yo fuera español estaría orgulloso de haber vivido en el mismo siglo que Manolete”.

 

Ponemos hoy en valor su vida artística como matador de toros, así como su vinculación a este hotel, en el que tiene una habitación dedicada; y lo hacemos en un día muy especial, en el día en el que se cumplen cien años de su nacimiento, un 4 de julio de 1917. 

Durante casi un siglo La Perla ha sido el hotel taurino en Pamplona, el que ha acogido en sus habitaciones a lo más selecto de la tauromaquia de diferentes épocas. Pero justo es reconocer que, de todos los matadores de toros que en este establecimiento se han alojado, ha sido el cordobés Manuel Rodríguez Manolete el que ha dejado una huella más profunda, del que más datos y testimonios tenemos. Estuvo estrechamente ligado a la habitación número 44 (que tras la reforma de 1951 tuvo el número 106, y desde 2007 lleva el número 105).  

Manolete tiene su propia historia dentro del Gran Hotel La Perla, una historia que nos habla de enorme generosidad con su cuadrilla, una historia que nos habla de sinsabores por faenas poco afortunadas, de plegarias en soledad ante la improvisada capilla junto a la cama en honor al Padre Jesús Caído, de recuperación médica tras un accidente de tráfico, de momentos emotivos hablando por teléfono con su madre compartiendo con ella la alegría de triunfos y trofeos, de momentos de angustia al conocer el resultado doblemente trágico del encierro con los toros a los que esa tarde se iba a enfrentar, de pacientes poses para los fotógrafos… De todo eso y de mucho más nos hablan esas paredes, espacios a los que hay que saber escuchar en un día como el de hoy, centenario del nacimiento de uno de los grandes del arte de Cúchares. Hoy, 4 de julio de 2017, entre las paredes de la habitación 105, quien tenga oídos sensibles podrá escuchar con más fuerza que nunca las ovaciones que Manolete está recibiendo. ¡Gracias… maestro!




Un vestido de luces en la escalera


Sobre una silla de enea, un vestido de luces. Y no es una silla cualquiera. Como casi todos los objetos y elementos decorativos de este hotel, tienen su historia y esta silla no iba a ser menos. Como bien sabéis las hermanas Guerendiain, conocidas popularmente como "Las Pocholas", fueron todo un referente de arte culinario y cosecharon innumerables reconocimientos y éxitos a nivel nacional. Pues bien, Josefina (a la que dedicamos una entrada especial en este blog) y Conchita, decidieron donar al hotel cuatro sillas, tres de las cuales se encuentran en el Salón La Perla y la cuarta, silla que corresponde a la mesa en donde Hemingway comía en "Las Pocholas",  disfruta hoy del privilegio de lucir y acoger este precioso traje de luces en color turquesa y dorado. 

Nuestra historia está muy ligada al mundo taurino y sus grandes figuras atraídas por las fiestas de San Fermín. Desde el SXIX nos han visitado matadores como: Rafael Molina "Lagartijo", Salvador Sánchez "Frascuelo", Luis Mazzantini "Gallito", Francisco Arjona Reyes "Currito", Fernando Gómez "Gallito Chico", Valentín Martín "Guerrita, Ricardo Torres "Bombita"(el Papa de la tauromaquia), José Gómez Ortega "Joselito", Nicanor Villalta, Marcial Lalanda, Juan Belmonte, Domingo Ortega, Manuel Rodríguez "Manolete" (habitación 105), Cayetano Ordoñez, Fermín Espinosa, el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y muchos más. 


Como homenaje a todos ellos, hemos colocado una vitrina que protegerá el vestido y permitirá que se cuelen las miradas de unos y de otros disfrutando de su belleza. Nos lo encontraremos en el el primer piso, elevado sobre una peana de madera, en la parte central de las escaleras. 


Agradecemos especialmente a Carlos Olivar, Angel Gómez, Santiago Oscoz y Eduardo Urdiroz, de la Cristalería For,  su profesionalidad y buen trabajo. 











Humberto Parra, la emoción de pintar toreando

La pintura y el toreo son dos expresiones artísticas que pueden llegar a emocionar y a transmitir muchísimo, pero que no pueden estar mejor ensambladas entre sí que cuando Humberto Parra se propone comunicar a través de ellas. Un torero pintor, un pintor torero...en definitiva, una persona que puede explicarnos a la perfección lo que significa el arte del toreo a través de su mirada y las pinceladas impresionistas de su obra. Nos encanta observar y disfrutar día a día el cuadro "Noche de toros blancos de Osborne" que fue pintado en el año 1982 por el artista en el Puerto de Santa María. Todo un privilegio que hoy queremos compartir con vosotros, porque consideramos que no se puede pasar por la vida sin conocer y admirar ciertas cosas que merecen la pena; y esta es una de ellas. 

Toro "Chulón"-Paco Ojeda

HUMBERTO EGOAVIL PARRA


*Fecha de Nacimiento: 10 de mayo de 1960 en el Balneario de Barranco (Lima-Perú)
*Mayor de 5 hermanos
*Tomó la alternativa en Perú
*Llegó a España en febrero de 1983 con 1.700 pesetas
*Vivió en Jerez y actualmente vive en el Puerto de Santa María
*Facebook: Humberto Parra


LOS ORÍGENES DE UN TORERO PINTOR
Es curioso ver cómo la pintura y el toreo siempre fueron de la mano en la vida de Humberto Parra. Desde su infancia y en el inicio de sus estudios la vida le llevaría hacia el mundo artístico. Se preparó para acceder a la Facultad de Medicina en la Universidad de San Marcos, pero su camino era otro bien distinto, el que encontró  en la Escuela Nacional de Bellas Artes limeña donde centró sus estudios en la escultura, cerámica, dibujo y pintura, lugar en el que comenzó a desarrollar de forma profesional su talento. Todo ello lo compaginaría con su interés y afición por el mundo del toro que se despertó en él cuando era niño, a pesar de proceder de una familia sin antecedentes taurinos. De camino al colegio siempre pasaba por delante de la Plaza de Acho y un buen día vio al matador de toros peruano triunfar en la plaza y alzarse con el "Escapulario de Oro del Señor de los Milagros" y fue entonces cuando decidió apostar por la profesión taurina. Sabía que no sería fácil compaginar estudios universitarios con el mundo del toro, pero las novilladas le ayudarían a costearse los estudios universitarios y no quiso renunciar a ellos. 

Humberto toreando en la Pre-Feria de Acho (Lima-Perú) en 1981
Humberto toreando en la Pre-Feria de Acho (Lima-Perú) en 1982
Llegó a tomar la alternativa en Cajamarca (Perú) junto a Rafael Puga y el ecuatoriano Edgar Peña-Herrera. Pero esa misma noche decidió cambiar de rumbo y viajar a España. Al llegar a Madrid se dio cuenta de que su sitio estaba en el sur. Estuvo en Jerez y más tarde viviría en el Puerto de Santa María, llegándose a sentir un portuense más. Un día se enteró que estaba el torero Jose Mari Manzanares de tentadero en Medina y fue a hablar con él. Le ayudaron en sus inicios tanto el como su padre, Pepe Manzanares. Los tiempos fueron complicados. Siempre mantuvo clara la diferencia entre el toreo y la pintura. Era consciente de que podría haber toreado más a cambio de cuadros, pero no le pareció bien este camino porque sabía además que provocaría confusión en la gente. Más adelante, decidiría retirarse de los ruedos, pero sin dejarlos de lado, ya que a través de su pintura transmitiría toda su esencia en pinceladas vibrantes llenas de color, movimiento y emoción.

Humberto Parra en Jandilla, con José Mari Manzanares

SUS PALABRAS

El arte del esfuerzo y el trabajo
"Como toda profesión artística, la suerte influye bastante, pero lo que influye más es el trabajo. De nada sirve tener un don y no trabajarlo, no cultivarlo, no educarlo"
El Puerto de Santa María...
“a mí me parecía un trozo de la Lima colonial, de esa Lima cuadrada que le encantaba a la cantautora y folclorista peruana Chabuca Granda. Casas Palacio, parques, calles estrechas y el mar muy cerca. Y una gente con un sentido común especial de la vida y del vivir”
La Alternativa
Decidí renunciar a la alternativa, porque mi  ilusión era torear en España y de matador de toros sería más difícil y complicado que de novillero


Humberto Parra, exponiendo sus obras en Bilbao el año 2010
¿CÓMO ES SU OBRA?
"Su obra no podía ser más que impresionista, como impresionista es la mirada del torero en la arena: esa mirada sabia y profunda que atisba y mezcla con rapidez en su retina el menor gesto o el más insospechado movimiento de un toro, de un peón de la cuadrilla, el aire de un capotazo o la colocación de un picador. Y todo a borbotones, a golpes de color y de sombra, con el matiz tembloroso de la tensión de la lidia.

Hay en su obra genérica, menos personalizada en momentos de tal o cual figura, matices de tanto relieve estético como técnico -de técnica de toreo- que también denuncian la autoría de un matador. Sobre todo en el toro, ese toro de bravura soñada que mira descolgado y fijo al banderillero, anunciando un próximo galope de nobleza. O en el escorzo de la poderosa anatomía de un cuatreño metiendo los riñones bajo el peto, con la entrega que desearía cualquier ganadero. Y hay técnica en el andar pausado del banderillero que se enfrontila con pureza a su oponente. Y en la mano izquierda de un picador que se despega de la silla o que levanta el palo ofreciendo los pechos del caballo.

Y es que Humberto Parra torea cuando pinta, haciendo un guiño al profesional y al buen aficionado para que vean en sus cuadros no un frío y fijo momento escultórico sino una lidia total; para que se comprenda el momento, sí, pero también su antes y su después, sus porqués, en ese pintar sin pintar la arrancada lejana de un toro ya metido en el caballo, o el inmediato galope de ese burraco que adelanta el hocico ante la que será provocadora pisada del peón en el terreno oportuno."

Reflexión extraída que el comentarista taurino Paco Aguado hace en esta web

Desde aquí queremos transmitir nuestra más sincera enhorabuena a Humberto Parra por todo el éxito que está teniendo su obra, que no se debe a otra cosa más que a su trabajo y constancia por hacer brillar su talento.