En el mes de mayo de 2015 se
celebró en la Clínica Universidad de Navarra el 32nd International Conference on Screening fon Lung Cancer,
acontecimiento este que posibilitó ver en el hotel a los más prestigiosos
doctores y doctoras a nivel internacional en la especialidad del cáncer de
pulmón.
Así pues, los días 9 y 10 de mayo
de ese año se alojaron en el hotel importantes personalidades del mundo de la
medicina como la Dra. Claudia Henschke
(directora del Programa de Acción Temprana Cáncer de Pulmón), el Dr. James Mulshine (vicepresidente y
director del Consorcio de Ciencias Traslacionales Rush), la Dra. Carolyn Aldige (presidenta y fundadora
de Prevent Cancer Foundation), o el Dr. Laureano
Molins López-Rodó (cirujano del rey Juan Carlos I).
Hoy, 6 de mayo de 2015, Orson
Welles habría cumplido cien años. No cabe duda de que estamos ante la figura de
uno de los grandes directores de cine dentro de la historia del celuloide.
Su obra cinematográfica está
vinculada a Navarra, a las fiestas de San Fermín, y al Gran Hotel La Perla en
el que estuvo alojado en repetidas ocasiones. En esta tierra grabó,
precisamente hace ahora medio siglo, el film Campanadas a medianoche, una película cuyo rodaje atravesó serios
problemas económicos y que hizo que Orson Welles abandonase el Gran Hotel La
Perla en su última estancia sin pagar la factura.
Posteriormente volvió a Navarra a
grabar Don Quijote, en donde
introducía al ingenioso hidalgo y a su escudero en la vorágine de los
Sanfermines, pero murió nuestro protagonista sin ver acabado el rodaje de este
film.
El Gran Hotel La Perla,
olvidándose de aquella factura pendiente que posteriormente pudo ser cobrada,
guarda un grato recuerdo de las estancias de este afamado director de cine en
nuestro establecimiento; tal es así que una de las 44 habitaciones que el hotel
tiene está dedicada a él (habitación histórica 104), siendo además una habitación que atrae y tiene su
propio público cinéfilo.
La vinculación del cineasta con
el hotel ha sido estos días destacada en diversos medios de comunicación
nacionales, como es el caso del rotativo El
Mundo ("La Ruta de Welles: España por montera) y de la emisora Onda Cero,
entre otros.
Las estancias y la obra
cinematográfica de Orson Welles vienen oportunamente a recordarnos que Navarra
es tierra de cine, que es un plató gigante con infinitas posibilidades,
codiciado por no pocos directores de cine, y que ha permitido que recientemente
el Departamento de Turismo del Gobierno de Navarra haya lanzado una nueva ruta
turística apoyada precisamente en estos escenarios de película.
Y esas mismas estancias y esa
misma obra cinematográfica no son, también, sino un capítulo más de la
importante vinculación que el Gran Hotel la Perla ha tenido, y sigue teniendo,
con el mundo del cine.
Panel de la habitación 104 de Orson Welles
Con motivo del centenario de su muerte, el portal de viajes de El Mundo publicaba en su web Ocholeguas.com el siguiente artículo sobre Orson Welles. Así era este singular personaje que recordamos con especial cariño.
La ruta Welles: España por montera
Ahora que se cumplen 100 años del nacimiento del gran cineasta, recordamos los rincones patrios en los que lo anegó todo de coñac y cervezas, entre paellas y toros. Desde Chinchón a Ibiza, Almería o Pamplona hasta la finca de los Ordóñez en Ronda, donde reposan sus cenizas.
Nació en Kenosha (Wisconsin, EEUU) hace ahora 100 años (6 de mayo) y se fue a morir (hubiese sido redonda la paradoja) casi casi el día de la Hispanidad de hace 30. De ego elefantiásico, glotón, inconformista atormentado,mito y padre del cine moderno... Orson Welles encontró en España la feliz Arcadia donde dar rienda suelta a las ansias de vida total, entregándose a un libertinaje artístico entre la profesionalidad, el delirio y las resacas. Para muchos de sus anfitriones franquistas, más que el republicanoCiudadano Kaneque renegaba de la industria yanqui, Welles sólo era el obeso marido de nuestra Rita Hayworth, la Gilda cuyo nombre real era Margarita Cansino, oriunda de Castilleja de la Cuesta (Sevilla).
Orson se lió la piel de toro en un puro interminable (cinco al día exactamente). Lo anegó todo de coñac, cervezas y gin tonic y fue palmero como si no hubiera mañana. También rodó. Mucho y con desigual suerte: sólo faltó ese quijote parcheado por Jesús Franco en 1992. Entre lo grotesco y lo sublime, ésta es la desmesurada ruta (ahora que apasiona el turismo de localización fílmica) trazada por el cineasta en un país donde, según sus vástagos, fue más dichoso que en ningún otro. Por eso sus 120 kilos reducidos a cenizas reposan en la finca de los Ordóñez de Ronda.
Torero en un burdel
El cineasta disfrutando de una paella.
En su primera visita se puso el país por montera. Literalmente. Acababa de cumplir 17 años y se plantó en Sevilla tras un periplo por Marrakech (premio a su precoz talento adolescente como dramaturgo colegial). Se instaló cuatro meses en Triana, llegando a ser anunciado en los carteles como El Americano. En 2005 se realizó un documental (aún inédito) que puntea su rastro en la capital hispalense. «Escribía para revistas pulp y vivía como un rey. Alquiló una habitación en un burdel, en la zona de calle Betis y la calle Castilla. Compró los toros y se presentó a varias corridas en Carmona y El Aljarafe como El Americano. Lo hizo fatal y le lanzaron botellas. Una le hizo un profundo corte en la cara», relata Alberto Rojas Maza, autor del documental.
Pese a la cornada, años después volvería a la capital, dejándose ver en las barreras de la Real Maestranza y perfumando con estela de puro la Feria de Abril montado en coche de caballos. «Me hubiera gustado ser picador», declaraba en Valencia, año 1960, al diario Pueblo. De hecho, en Villalpando (Zamora) al acompañar al torero Andrés Vázquez en sus excursiones taurinas, le confundieron con uno, tal era su rotundo tonelaje.
Juergas: Madrid, Costa Brava...
Despanzurró la maleta en la cama del Castellana Hilton (hoy Intercontinental) en 1954, cama que compartía con su amante Paola Mori, condesa de Girifalco. A diario, los toros y los tablaos flamencos (Villa Rosa, Corral de la Morería, Manolo Manzanilla) compusieron sus escalas. Una noche un cliente se quejó de la farra que se había montado en su suite junto a Ava Gardner y Perico Vidal (ayudante en el rodaje de Mr. Arkadin, filmada en Madrid, Barcelona, Segovia, Valladolid y S'Agaró, Girona). Dicen que la Gardner disuadió al cliente de seguir con su queja. Welles repitió liturgia en Madrid en los hoteles Ritz (tanto de Madrid y Barcelona) y la Costa Brava, y su nombre también está tan ligado al tablao Zambra de la Ciudad Condal, como a la coctelería de Perico Chicote en la Gran Vía.
Fascinación vasca
Entre 1955 y 1961, Welles se embarca en una particular road movie por España y planta sus cámaras en Echalar (Navarra) para desentrañar The land of the basques y su «peculiar idioma». Viaja junto a su segunda esposa y su hija Beatrice, grabando imágenes con una pequeña cámara por encargo de la RAI y la BBC. La serie lleva por título Around the world with Orson Welles, y supondría el troquel que luego copiarían Gwyneth Paltrow con su ibérico On the Road. Más toros, más vino, más puros, más exotismo cañí... Cada vez que llega a Pamplona se aloja en elGran Hotel La Perla, su cuartel general para los sanfermines. La última vez se largó sin pagar. Otra excentricidad. O un abuso perdonable: la habitación 104 aún lleva su nombre.
Chinchones a medianoche
Welles en Las Cuevas del Vino de Chinchón.
En Madrid, la Casa de Campo se convirtió en el teatro de operaciones de la batalla deShensbury deCampanadas a medianoche (1965), filme que produjo Emiliano Piedra. Enajenado como el Falstaff de la película, se paseaba por los soportales de la histórica plaza de Chinchón. Los más viejos de la localidad aún recuerdan cómo el cineasta daba cuenta a diario de las judías chinchoneras y el churrasco en el Mesón Cuevas del Vino, el primer restaurante del pueblo. El dueño le traía un sillón de grandes dimensiones porque en las sillas de mimbre no cabía.
A Chinchón volvería para la tv movieUna historia inmortal en 1968. Ajo y anís, inevitables. En Colmenar Viejo también le rememoran. La Dehesa de Navalvillar, unas 1.000 hectáreas, se extiende a los pies del Pico San Pedro y por su geografía fue utilizada como decorado natural para el mencionado filme. Agarró el puente áreo para completar el metraje en Cardona (Barcelona), gracias a su castillo, hoy parador. El comía en el restaurante Mesón del Castillo de Berga, que ya no existe.
Ibiza, Domecq y un mausóleo
Destilando realidad y ficción (una costumbre entre persona y personaje) su loadísimo documental Fake (Fraude) tuvo escenarios en Ibiza (donde vivía el falsificador Elmyr de Hory) y en Almería en el año 1973. En la ciudad comentan que se encontró con Antognoni en un restaurante. Los técnicos de ambos realizadores juntaron dos meses enormes. Los dos genios se sentaron alejadísimos el uno del otro y no cruzaron palabra. Dos años más tarde dirigió y protagonizó un spot para, con su voz cavernosa, ponderar las bondades del Fino La Ina de Bodegas Domecq. Se puede ver en Youtube. Y en 1976 se paseó por Las Ramblas barcelonesas, guayabera blanca y a bordo de un coche de caballos para El viaje de los malditos.
Tras su muerte en Los Angeles y un litigio tortuoso, se salió con la suya desde el más allá. Dispuso que sus cenizas fueran esparcidas en la finca de recreo San Cayetano (ctra de Ronda a Campillos, Málaga, Km 6), propiedad de su gran amigo el torero Antonio Ordónez. «Si juntamos su amor a su profesión y a sus amigos, hay que decir que en este hombre está Dios», pronunció el diestro durante las exequias el 7 de mayo de 1987. Allí estaba hasta su hija Carmina, malograda reina del papel couché, «con gesto adusto» para dar el último adiós a un artista inconmensurable con un quijote incompleto.
Caravinagre volverá a ser la imagen de unas fiestas de San Fermín, y con ésta ya será la cuarta vez que lo hace desde el año 1900, la más reciente en 2012. Y es que la obra 'Kilikón', que retrata al popular kiliki y, frente a él, la silueta en negro de un niño haciéndole la burla, ha resultado elegida ganadora en el Concurso de carteles de San Fermín gracias a los votos de los pamploneses.
La obra está firmada por el pamplonés Javier Erice Larumbe, que ya quedó finalista en 2013 con un cartel al que denominó 'Santo'. Formado en Decoración en la Escuela de artes y oficios de Pamplona, es aficionado a la pintura. De hecho, realizó 'Kilikón' utilizando pintura acrílica y barniz.
Podemos comprobar cómo es una figura recurrente a la hora de retratar las fiestas en los carteles de San Fermín, también lo fue en el año 1984, aunque compartiendo protagonismo con otros elementos de la fiesta.
Hoy nos gustaría compartir el mensaje que Ángel (Madrid) ha dejado en la web de Tripadvisor tras alojarse en el mes de abril en nuestro hotel. Agradecemos enormemente vuestros comentarios, tanto los positivos como los negativos porque nos ayudan a crecer y mejorar día a día para poder así ofreceros un buen servicio a la altura de vuestras expectativas.
"El Gran Hotel La Perla, es altamente recomendable, en una situación privilegiada, con una historia de años pero actualizado a los tiempos actuales, te hacen sentir especial, único. Su sinergia con el restaurante de Alex Múgica, le hacen ser un "must be" en Pamplona. La excelencia hay que pagarla, si te lo puedes permitir, no lo dudes, no te arrepentirás. Las habitaciones son grandes, el baño excelso, por no decir de las toallas, auténticas toallas y no las "servilletas de tela" a las que nos tienen acostumbrados otros hoteles aunque sean de 5 estrellas. En resumen, si quieres vivir una experiencia única, no dudes en alojarte en este hotel."
El 1 de julio de 1951 entró en el hotel La Perla. Para trabajar. Eran las 8 de la mañana, bien lo recuerda. Tal vez vestía de corto, pero no iba nervioso. Le arropaba la osadía de los 13 años, la de una niñez curtida en la cercana calle Olite, junto a la estación del Irati, cuando en su casa jugaban a trenes en los armarios y robaban membrillos en el patio de las Salesianas. A Miguel Ángel Acaz, inquieto y algo travieso, no le atraía demasiado el pupitre. Se plantó y dijo que no quería estudiar. “Pues a trabajar”, atajó el padre. Empezó de botones, pasó por la centralita, la consejería nocturna y la recepción de día, así durante 50 años, hasta su retiro en 2001.
Una vida tras el mostrador del hotel más emblemático de Pamplona da para horas de conversación con este hombre de formas elegantes y gestos convincentes. Podría haber superado un casting y alguna que otra entrevista puntillosa, como si la recepción le hubiera moldeado la voz, con aire de narrador radiofónico y los gestos, relajados pero convincentes. Pudo ser. Entró siendo un niño y creció al abrigo de las historias más glamurosas de la ciudad, aquellas que dejaban rastro en los periódicos de mediados del siglo XX, de Sanfermines con toreros y artistas de apellido ilustre, de viajantes con maletas lustrosas, de cuando el veraneo duraba un verano, y los menús tenían cinco platos, de marqueses y hasta de príncipes que acomodaba con las mejores vistas.
En aquel tiempo, no había sueldos fijos, los empleados cobraban el 15% del precio destinado al servicio, unas 75 pesetas al mes en su caso. Así se entiende que su madre le preguntara dónde había robado el dinero cuando se presentó con una propina de 500 pesetas, un billete que guardaba en la mano, con tanta fuerza que los nudillos casi le dolían. Se lo había dado un cliente de Bilbao que había hecho dinero en México. Fue la primera propina y como esa no llegaron muchas.
Imposible pasar por alto tantos mitos: la habitación de Pablo Sarasate, o los tres Sanfermines de Hemingway, a quien Acaz, lo admite, no habría levantado un busto en la ciudad. “Dijo que Pamplona es una ciudad libre en San Fermín y hay quien lo interpreta como quiere”, apunta Acaz. Sí dedicaría en cambio una escultura a José María Iribarren. “Escribió tanto y tan bien de Navarra”, arguye. Conoció a Orson Wells, Julio Iglesias..., pero de todos ellos se queda sin ninguna duda con un nombre más de andar por casa: Paco Martínez Soria. “Amable, simpático, agradable”, sentencia.
A Miguel Ángel le llueven recuerdos, tanto que comenzó a escribir unas memorias con el fin de ordenar el paso del tiempo. Las dejó superadas las mil páginas. La suya es, en fin, historia menuda de la ciudad, de pasajes que puede desvelar, y de otros que nunca contaría. Llegó a La Perla poco después de la reforma del inmueble. Y se jubiló antes de la última remodelación integral del hotel de la familia Moreno, cuando se defendía en francés e inglés, y la categoría se marcaba con estrellas.
Fue feliz, pero siempre echó de menos estar con la familia en Navidad, en Sanfermines, en verano. Así que en julio de 2002, en sus primeras fiestas jubilado, se apostó el 6 de julio, bien de mañana, en la esquina de la calle Chapitela. La suciedad le echó para atrás. Nunca más ha vuelto. Se refugia en Benicasim y, si acaso, regresaría para ver los fuegos artificiales. No más.
Hace año y medio Miguel Ángel Acaz y Ana María Carro celebraron 50 años casados. Durmieron en el hotel La Perla. Desayunaron allí. Nunca hubiera imaginado algo así. “No soy más que un trabajador, no soy nadie”, apostilla, tal vez sin reparar en el valor de nombres anónimos que día a día tejen la historia.
Jesús Francisco Sanchez Sainz , cocinero del restaurante Cenador de Amos en Cantabria.
"La cocina me llevó un día de esta tierra, para traerme hoy hasta aquí y poder ver la Plaza del Castillo desde arriba. Para el Hotel La Perla, mi reconocimiento, cariño y admiración"
Quien nos conoce bien sabe que nuestra historia ha estado y está muy ligada a la literatura. Una de nuestras pasiones es la de conservar libros firmados de los escritores que se alojan con nosotros y prueba de ello es la colección de ejemplares que podrá ver en el Salón La Perla.
Compartimos esa vinculación con otros hoteles que recoge en su artículo la web Notodohoteles (y en el que nos incluye): Hotel Chelsea de Nueva York, Hotel Palacio Estoril (Portugal), Hotel Fairmont Le Montreaux Palace, Monteaux (Suiza) y el Hotel Reina Victoria, Ronda (Málaga).
La habitación 201 (antes 217) era la elegida por Ernest Hemingway para sus estancias en la capital navarra. También sus compatriotas Orson Welles o Charles Chaplin lo disfrutaron, aunque es el autor de 'Adiós a las armas' (1929) o 'Por quién doblan las campanas' (1940) el que más tiempo pasó entre sus estancias. Renovado por completo en 2007, conserva sin embargo el aroma clásico que, seguro, sedujo al más español de los escritores estadounidenses.
Participantes en las actividades organizadas por la ANA.
Cedida
Con un sol radiante, la plaza del Castillo de Pamplona acogió el sábado las finales del I Torneo de pádel organizado por la Asociación Navarra de Autismo (ANA), con una enorme pista instalada para la ocasión en la Plaza del Castillo y con una gran jornada de sensibilización que incluyó, además de la final, un partido de exhibición a cargo de los jugadores Toto Calnegia, José Luis Jiménez, Alejandro Capitani y Adrián González.
Más de 220 son las personas inscritas en este torneo, un proyecto solidario que pretende dar a conocer este síndrome y mejorar la integración de las personas afectadas.
Organizado en colaboración con el ayuntamiento de Pamplona y con el
patrocinio de la Fundación la Caixa, Lacturale, Entrena pádel, 'Diario
de Navarra', Findus, Deportes Irabia y El Corte Inglés, el torneo se
celebró durante toda la semana en 'Entrena pádel' y el sábado acogió las
finales de 1ª, 2ª y 3ª Categoría, tanto en masculino como en femenino
así como de menores.
Los partidos comenzaron con la final de menores a las 9 horas y finalizaron con una exhibición de los mejores jugadores españoles y argentinos
del momento. Posteriormente, tuvo lugar la entrega de premios, que se
realizó a las 17.30, hora de finalización de los partidos, con la
presencia del alcalde de Pamplona, Enrique Maya.
El evento se programó para hacerlo coincidir con el Día mundial del autismo, cuya celebración, a primeros de abril, se enmarca dentro de los actos de concienciación que incluyen la iluminación en azul de los principales edificios públicos, iniciativa que se llevó a cabo a nivel mundial en
las principales capitales y que en Navarra iluminó de azul el
ayuntamiento de Pamplona, las murallas, el teatro Gayarre, Baluarte, el
Planetario, el Parlamento de Navarra, el cerco de Artajona o el
acueducto de Noáin, entre otros lugares.
Al mismo tiempo, la Asociación Navarra de Autismo decoró de piezas azules el Gran Hotel La Perla y el Gran Casino Iruña.
La organización del torneo, que corrió a cargo de la Asociación Navarra
de Autismo, insistió en la cadena de generosidad que la celebración de
este torneo ha promovido y que se inició con el compromiso y generosidad
de Pilar Lafuente, gerente del club Entrena pádel,
que decidió ceder sus instalaciones de forma altruista para la
celebración de este torneo y promovió la participación como imagen del
actual jugador número uno del mundo, Juan Martín.
La presidenta de ANA, Amaya Ariz, dijo: “Hemos querido
unir deporte, solidaridad, sensibilizar a la sociedad, acercar el
deporte a la calle y promover la convivencia en el centro de la ciudad,
en un esfuerzo además por lograr que Pamplona siga teniendo visibilidad
nacional, al haber invitado a varios medios nacionales a dar cobertura
de prensa y televisión a este evento“.
“Hemos invitado a todos los navarros aficionados al deporte, sean o no
jugadores de pádel, a inscribirse en un torneo abierto también para los
niños, a partir de diez años, y estamos muy agradecidos de haber podido
contar con estas finales tan espectaculares en la plaza del Castillo”.
Durante estas últimas semanas, además, nuevos patrocinadores se
unieron a este proyecto. Además de los principales, colaboraron en la
organización de este proyecto solidario Bodegas Alconde, Conservas Pedro
Luis, Bodegas Inurrieta, Hotel Palacio de Guenduláin, Aguas de
Belascoáin, Restaurantes Europa, Alhambra, el Mercao, La Chistera y el
Horno de Aralar, Viajes Barceló, Frit Ravich, Kids and us, Zentrum EMS
de electroestimulación, Bodegas Taninia, Patxi Cía Apezteguía y Bar
Moka. Asimismo, se adhirieron a la iniciativa todos los clubes de Pamplona:
Larraina, Ciudad Deportiva Amaya, Echavacoiz, Agrupación Deportiva San
Juan, Universidad de Navarra, Anaitasuna, Club Natación, Club Tenis,
Oberena, Lagunak y Zuasti.
La jornada se completó además con la entrega de premios del IV Concurso de dibujo por el autismo (en el que participan escolares de toda Navarra), un concierto solidario de la banda El camarote de Marx (que ha editado un disco solidario, cuyos beneficios íntegros se destinan a financiar las terapias de los niños con autismo), mesas de sensibilización e información y múltiples actividades durante todo el día para los más pequeños (pintacaras, hinchables y juegos).
Desde hoy hasta el 19 de abril las calles de Pamplona se llenarán de amantes de la gastronomía Navarra en miniatura. LaSemana del Pinchoes uno de los acontecimientos culinarios y sociales más importantes deNavarra. En 2015 son 76 los establecimientos navarros que se esfuerzan en crear pequeñas obras de arte para deleitar a todos los paladares. Os dejamos con tres de los pinchos que encontraréis para ir abriendo el apetito.
Marisquería Iturrama
Tartar de bogavante con mayonesa de mango y frutos del mar.
La Cocina de Álex Múgica-Restaurante Gran Hotel La Perla
"Música para un tiempo de oración" es un ciclo que organiza el Ayuntamiento de Pamplona en torno a la Semana Santa. Hoy a las 20:00h el Coro de la Federación de Coros de Navarra y la Orquesta Sinfónica de Goya dirigidos por José Antonio Huarte ofrecerán un concierto en la Catedral de Pamplona. Aquí pueden consultar la programación para los próximos días: Información Semana Santa
"3 siglos, 4 generaciones, 5 estrellas" es el lema del único hotel de lujo de la ciudad de Pamplona ubicado en pleno centro, en la Plaza del Castillo. Podrá disfrutar de habitaciones personalizadas en las que se conservan objetos personales de gran valor histórico de varios de los personajes famosos que han pasado por aquí; desde la Suite de Heminwgay o la habitación histórica de Orson Welles, hasta la dedicada a Cayetano Ordoñez o Pablo Sarasate. Desde 1881 historia y tradición...que merecen ser contadas.